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Unas veces gana él. Otras, volvemos a perder nosotros.
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Unas veces gana él. Otras, volvemos a perder nosotros.
Están desbocados. Llenan de banderas hasta los belenes y nos acusan a lo que no somos amantes de trapos de colores, de destruir la patria, de alinearnos con los protagonistas de su retahíla de indeseables.
Están desbocados. Hablan de economía, mientras se han pasado la vida blanqueando dineros, cobrando sobresueldos, prevaricando en pro del partido.
Están desbocados.
Digo yo, que aún no se le ha oído decir nada de lo ocultado en paraísos fiscales, que es mucho más. O de lo cobrado y ocultado, bien proveniente de amigos, bien de comisiones.
Digo, también, que su hijo calla. Como nada dice de aspirantes a asesinos de millones de personas.
Y digo, como remate, que si esa es la Jefatura del Estado de España, mejor ir pensando en hacerse uno apátrida.
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| Artículo y viñeta para http://salamancartvaldia.es/ |
Dejad que me alce contra esos patriotas de mentirijilla,
profesionales de coartar derechos, expertos en impedir que se alcancen mejoras,
tiranos del dinero y su poderío.
Dejadme que lea igualdad, vivienda, sanidad, educación,
empleo… Permitidme que me importen tres pepinos las fronteras, las divisiones y
la unidad sacrosanta. Donde hay personas, no manda el territorio.
Os la regalo. Es papel mojado. Os la entrego, está manchada
de babas, de falsedad, de mentiras.
Celebrad vuestro día. Yo seguiré intentando que se alcance
lo que promete y vosotros detestáis.
Votar, nunca puede ser delito. Querer separarse de un país, tampoco, por mucho que se llame España, erigida en prototipo de unidad impuesta.
Dejemos las cosas claras. Que unos descerebrados con acceso a poder militar y a armas de fuego hablen de fusilar a millones de personas, es un sindiós sobre el que se debería actuar con urgencia, con dureza. Deben ser inmediatamente apartados de las fuerzas armadas, perder todas sus medallas, y han de ser juzgados de inmediato.
Pero... ¡Ay! Esto es España.
Demasiadas "verdades" que desentierran muchas mentiras.
Sólo nos falta que sean valientes de verdad, que se decanten por exigir a España que termine con esa barbarie; que se pronuncien en conta de todas las subvenciones al sector; que se animen a expresarse de verdad contra el divertimento de ver sufrir a un morlaco para diversión de unos cuantos sádicos.