España padece una "banderitis" severa. Como si el hecho de poner la rojigualda nos hiciera mejores. Banderas en las calles, en mástiles descomunales, en los balcones, en las mascarillas... Y en los portales de Belén de muchos ayuntamientos. Porque, ya se sabe, José era español, y muy español. Posiblemente de Murcia, o madrileño de cuatro generaciones.
Dicen que las banderas unen. Digo yo que, ¡ay!, lo que separan las banderas.


