Mostrando entradas con la etiqueta Juan Antonio Reig Pla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Antonio Reig Pla. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de abril de 2019

Capítulo 2.707. Homofobia en nombre de dios

Artículo y chiste para https://salamancartvaldia.es/

“dios”, así, con minúscula, que las estupideces que se dicen y se hacen en su nombre no merecen una letra versal y los que las propagan no son dignos de ninguna silla episcopal.
Esa iglesia retrógrada, antigua, homófoba, negacionista de la ciencia y de la verdad. Esa iglesia estancada en sus miserias, en sus prejuicios, en sus pecados. Esa iglesia que busca la paja en el ojo ajeno para que no se vea la viga en el suyo. Esa iglesia con minúscula, como pequeños son sus argumentos.
“reig pla”, así, con minúsculas, para no mancillar la honra de esos apellidos.

domingo, 8 de abril de 2012

Capítulo CIV. Bocazas. Donde se recuerda cómo algunos obispos, incapaces de guardar silencio, se meten en camisas de once varas. Y de cómo, puestos a buscar confrontación, frente a la homofobia siempre habrá quien recuerde los males de esta iglesia acostumbrada a no callar a pesar de la viga en su ojo..

Hasta el infierno se quedó helado
al escuchar su homilía
Se llama
Juan Antonio Reig Pla
,
aunque bien podría conocérsele con el sobrenombre de "el lenguaraz".
Es Obispo de Alcalá de Henares.
Nos sorprendió, el jueves, en televisión española,
con un alegato en contra
de la homosexualidad en el que,
entre otras estupideces, afirma...

(Cita textual)
"No se pueden corromper las personas;
ni siquiera con mensajes falsos.
Quisiera decir una palabra
a aquellas personas que hoy,
llevados por tantas ideologías,
acaban por no orientar bien
lo que es la sexualidad humana.
Piensan ya desde niños
que tienen atracción
hacia las personas de su mismo sexo.
Y a veces, para comprobarlo,
se corrompen y se prostituyen…
o van a clubs de hombres nocturnos.
Os aseguro que encuentran el infierno
".


Antaño escribió un libro en el que asegura
que la homosexualidad tiene cura,
como si de una enfermedad se tratara.

Y uno se plantea... ¿Enfermedad?
Enfermedad, la suya.
Y cerrazón e ignorancia. Y falsedad desde el púlpito.
Pobre iglesia la que delega en gente como esta sus destinos.