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martes, 28 de abril de 2020

Capítulo 3.019. Lágrimas de hipocresía

Inoportuna misa aquella que se celebra cuando los demás actos públicos no están permitidos.
Inoportunas lágrimas las que suenan a cámara de televisión a tu lado.

martes, 25 de febrero de 2020

Capítulo 2.974. Alquiler de sillas

La religiosidad elevada a espectáculo. El espectáculo convertido en negocio. El negocio, motor y esencia de una religiosidad más preocupada (siempre) por oros y copones, que por rezos y bendiciones.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Capítulo 2.608. Nochebuena

Pues nada, un año más, para celebrar que nació un niño pobre, nos pegaremos una buena cena, de esas de reventar a comer, a poner sonrisas (sinceras o no) y a discutir (o no) con la familia.
Después, arrastrados por intereses comerciales, para celebrar que nació un niño pobre, entregaremos regalos en los que nos habremos gastado hasta lo que no tenemos.
Incoherencia y falsa religiosidad, creo que lo llaman. Pero lo abrevian en una palabra: Navidad.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Capítulo 2.495. Si hubiera sido una mujer...

Artículo y chiste para https://salamancartvaldia.es

Estoy en el bar de Emilio disfrutando los últimos días de agosto. A mi lado, una familia, (papá, mamá y dos niños) pelean porque los peques no quieren comerse las rebanadas de pan de molde con jamón cocido que les ofrece la madre. Les calculo tres y cinco años.

El padre va por la tercera jarra de cerveza, no le culpo, hace un calor de infierno. La madre deja que se deshaga el hielo en cocacola baja en calorías. Típico, típico.

La mujer, todo paciencia, trata de que los niños coman y les ofrece un refresco de naranja. Los niños, erre que erre, gritando por una ración de patatas.

El padre, que ve crecer el bullicio familiar, va perdiendo la compostura y, con ánimo de que su grito silencie voces más bajas, lanza al aire su bravata: “Por el amor de Dios, o os coméis el bocadillo, o os doy una hostia a cada uno”.

Silencio absoluto. No solo en su mesa, sino en el bar entero. Gracias al amor de dios, el padre ha conseguido que reine la paz, y los niños, tristes y humillados, apuran el bocata.

Se me vienen a la mente Israel y Palestina, donde los judíos se amparan en el amor de Dios para masacrar a los palestinos; ISIS y el terrorismo islámico, donde el amor de dios es la venganza; el trío de las Azores, con un Bush invocando a su dios.

La madre sonríe a los niños tratando de quitar hierro al asunto.

Pienso, si el amor, en lugar de un dios, lo ofreciera una Diosa, otro gallo nos habría cantado.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Capítulo 2.312. Razones para el 8-M (2)

Que las religiones son machistas, es un hecho.
Que el catolicismo perpetúa esquemas de misoginia, dominio sobre la mujer e inferioridad de lo femenino, es algo que se debería mirar con ojos críticos, con filosofía auténtica. Con la ley en la mano.

lunes, 10 de abril de 2017

Capítulo 1.999. La hipocresía

No creo que haga falta añadir mucho más. Salvo recordar que hay más folklore que fe, más intereses que sentimientos religiosos. Mucha más hipocresía religiosa que honradez social.

domingo, 9 de abril de 2017

Capítulo 1.998. Sobre las ofensas al sentimiento religioso

Artículo y chiste para http://salamancartvaldia.es/
Ando yo dándole vueltas a eso de las ofensas al sentimiento religioso, y no le encuentro ni pies, ni cabeza; ni cola, ni pescado. Y es que, por el mero hecho de reafirmar la unicidad de su verdad, cualquier religión ofende a las demás, puesto que niega la veracidad de las creencias ajenas.

Así, mientras el catolicismo siga afirmando que es la única fe verdadera, supongo que se mostrarán molestos los musulmanes, los judíos, los ortodoxos… convencidos como están, de que no es cierto, porque creen que la única Fe es la suya.

Así las cosas, no termino de entender el revuelo que se monta cuando alguien afirma que el cristianismo es invento chino (o judío, según se mire), ni acabo de ver la razón de que se ofendan alegando “sentimiento religioso” si ellos niegan la verdad de los otros (incluida la verdad de la ciencia).

Si me siento impotente al evaluar el tema según parámetros filosóficos, no veáis cómo bulle mi cabeza cuando traslado la cuestión a lo jurídico, porque terminan de inventarse un delito subjetivo, que tiene el color del mirar del juez de turno, con lo que la indefensión es absoluta. Y eso, me dijeron una vez, en un estado de derecho es inconcebible.

Vamos, que me ofende que se ofendan los que se sienten ofendidos por el sentimiento religioso. Me ofende, y me toca las narices, por decirlo de manera que lo entienda todo el mundo.

domingo, 2 de marzo de 2014

Capítulo 930. "La Virgen condecorada"

Artículo y viñeta para www.salamancartv.com
La Virgen del Amor.

Entre trago y trago, me pregunta Emilio la razón de que no me parezca bien que anden condecorando a vírgenes o a sus cofradías. Trato de explicarle que vivimos (o algunos queremos vivir) en un estado aconfesional, en el que las aureolas se quedan  en casa, porque no es de buena educación que se nos traten de imponer mitos, creencias o mentiras.

Me dice Emilio, que el sentir mayoritario… Y no le dejo seguir. Es raro, porque no soy dado a interrumpir a los demás, pero estoy tan harto de la excusa del sentir mayoritario…

El sentir mayoritario proclamó, allá por el año 78, que ninguna confesión tendrá carácter estatal, y a mí me parece que andar condecorando a Cristos o Vírgenes es montar el cristo de forma innecesaria, es marear la perdiz, es buscar el enfrentamiento zafio, tonto, sinsentido.

Me dice Emilio que soy un intolerante y yo me río. ¡Qué triste sentido de la intolerancia tiene quien me impone una imagen religiosa asociada a un estamento civil! ¡Qué triste sentido de la tolerancia tiene quien interpreta una constitución (de todos, para todos) a su arbitrio particular!

Le pido un vino y rectifico sobre la marcha. Que sean dos, uno para Emilio, otro para mí. Seré un intolerante, pero no me niego a departir (sin imponer) con quienes no comparten mi manera de pensar.

La Virgen del Pilar tiene su medalla, la Virgen del Amor también recibe su condecoración. Quiero pensar que la próxima vez que la Nacional cargue contra la gente en una manifestación, las ostias no serán ostias, sino hostias. A fin de cuentas, entre porra y porra, entre pelota y pelota de goma, nos han colado los cristos, las vírgenes y el folklore religioso.


Para mis adentros entono una saeta, mientras su flecha se clava en mis entrañas.