martes, 10 de enero de 2012

Capítulo XVI. Tengo hambre (II). Donde se muestra la increíble cortedad de miras de quien no desea ver más allá de sus joyas y caudales.

Tengo hambre no es un cartel. Es un grito.
Tengo hambre es una denuncia.
Tengo hambre es la consecuencia ilógica de la incompetencia de quienes no son capaces de hacer nada por aquellos que les pagan.
Incompetentes y víctimas juntos, cada uno en su lado. Unos durmiendo en colchones de confort. Otros, obligados a gritar "Tengo hambre".


lunes, 9 de enero de 2012

Capítulo XV. Tengo hambre (I). La envidia. Donde se refiere el extraño comportamiento humano y cómo el que más tiene, acaba deseando tanto, que envidia, incluso, lo que todos detestan.

Erase que se era, ese tiempo maldito en el que miseria y opulencia convivían en vecindad.
Erase, que las gentes de bien pensaban que era moda pasajera y que, antes o después, se aproximarían los unos a los otros.
Erase que los ricos urdieron un plan para que jamás fuera así, mientras los pobres, ignorantes, siguieron soñando con un mundo sin tantas diferencias.
Erase una conclusión inevitable: cuanto menos rico, más ingenuo; cuanto más ingenuo, más tonto. Y así sigue yéndonos.


domingo, 8 de enero de 2012

Capítulo XIV. La España caimanita. De cómo los prebostes, despojados de su disfraz de humanos y mostrando su verdadero aspecto de cocodrilos, se apoderan de los hombres y festejan su triunfo agasajándose con un banquete de cabezas, piernas y corazones humanos.


La España cainita no está de moda. El mito, ha sido desplazado, de un caderazo, por la fuerza de los mercados, más rollizos y sobrealimentados, que han creado, a fuerza de depredación, una leyenda que se convierte en realidad cada día. Como siempre ha sido.
A la España cainita le ha tomado el relevo la España caimanita, en la que buena parte de sus habitantes son arrojados, sin sonrojo, a los cocodrilos.
El festín está servido. ¿Comensales? Los de siempre. ¿Viandas? Tú y yo. Y, de postre, el hijo del vecino, más tierno y sabroso por cachorro.

sábado, 7 de enero de 2012

Capítulo XIII. Más de lo mismo. Donde se cuenta la extraña coincidencia entre distintos hechos cuando los afectados son los mismos y la situación es casi idéntica.







Que a la Justicia no se le rompa el alma al ver cómo quedan los desahuciados, no tiene más explicación que el hecho de que un día se le cayera (el alma) del bolsillo y fuese (el alma), rodando, a parar bajo el rodillo de una apisonadora (el alma).

Que la Justicia no vea la injusticia que se oculta detrás de esta decisión, no tiene más explicación que el hecho de que un día se le nublaran los ojos y las legañas hicieran que el paño se pegase a la mirada (del alma).

Más que ciega, la Justicia se hace la tonta (del culo). Y se le da de cine.

viernes, 6 de enero de 2012

Capítulo XII. A su merced. Donde se narra la triste realidad de cómo los ciudadanos están obligados a bailar al son que tocan cuatro "iluminados".


Tiemble el sector público, tiemble el sector privado;
tiemblen los currantes, y tiemblen los parados...
Que Mariano, Soraya, de Guindos y PP han decidido
que pagues por lo que otros gastan y que te des por vencido.

jueves, 5 de enero de 2012

Capítulo XI. ¿Tienen yernos los Reyes Magos? O de cómo la monarquía se muestra en lo que es: un ente incapaz, incluso, de reinar en los negocios de la familia.









Mas no es fecha para meter el dedo en la yaga de las discordias reales.

Ahora bien, lo reconozco: sus majestades me caen mejor por magos que por reyes.

miércoles, 4 de enero de 2012

martes, 3 de enero de 2012

Capítulo IX. RIP libro. En el que se narra la espeluznante historia de cómo el Libro quedose sin Dirección General.

Al amparo de la crisis.
Aprovechando la noche económica,
con sus sombras y oscuridades,
redujeron gastos de partidas que debieran ser intocable;
apuraron presupuestos, acelerando la sequía cultural;
desecaron los pozos que alimentan
los oasis de la formación y el aprendizaje.


Al amparo de la crisis.
¡Malaya!
Al amparo de la crisis.

lunes, 2 de enero de 2012

Capítulo VIII. Más grande será la caída. O de la falsedad de que "todo lo que sube, baja", aunque mantengamos la esperanza de que lo haga.

Maquiavelo no ha muerto. Nunca murió. Se afilió a cierto partido donde, lejos de impartir lecciones a príncipes de cuento, se dedica a enseñar el arte de la mentira a Presidentes de Gobierno, carentes de escrúpulos y de palabra.


domingo, 1 de enero de 2012

Capítulo VII. "Palabras". En el que se cuenta cómo la mentira se asienta en nuestro reino y el incumplimiento de la promesa se institucionaliza como norma.


"Palabras sólo son palabras .
Y ten cuidado cuando fluyan en forma demasiado habil y ligera, pues los caballos cuyos carros están cargados de mercadería avanzan con pasos más lentos."
(Mariano Osorio: "Carta a mi hijo")


¡Atiza, pues el carro del Gobierno debe estar cargado de viento!,
porque fue rápido en palabras y es torpe en cumplimiento.