domingo, 15 de enero de 2012

Capítulo XXI. A la fuerza. "A la fuerza ahorcan", dicen que dice el dicho. Refléjese, pues, el dicho en esta historia y sirva de ilustración para cuantos hemos sido derrotados por las armas de destrucción masiva llamadas economía.

Cuando se acabó el sueldo, socorrió la hucha.
Menguada la hucha, fue el turno de la privación.
A la privación siguió la renuncia.
Parece que no les importa.
No les importamos nada.

("No hay mal que por bien no venga", apostillan los conformistas.)

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