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sábado, 20 de enero de 2018

Capítulo 2.266. La manta era pequeña

Siguen declarando y siguen sin decir nada nuevo, nada que no supiésemos los ciudadanos, nada que desconociese la Justicia.
Siguen declarando y no pasará nada. A unos, les han prescrito los derechos (como si el hambre que provocaron pudiese prescribir). A otros, les amparan las leyes pro ellos mismos creadas y no devolverán dineros ni repartirán peticiones de perdón.
Nada nuevo. Todos viejos en el arte del engaño.

viernes, 19 de enero de 2018

Capítulo 2.265. Tapar las vergüenzas

Juraría que piensan y debaten cómo tapar sus vergüenzas, si no fuera porque creo que no las tienen. No tienen vergüenza, ni sentido del ridículo, ni ética, ni integridad.
Son jauría de carroña, presos de sillones que no se merecen, (presuntos) delincuentes amparados por la ley que ellos mismos crean.
Vienen a ser deshecho de la honradez, rapiña de lo público, reos de la codicia.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Capítulo 828. "Corrupción en Andalucía"

Sexta entrega de artículos para la sección "La casa invita", opinión en salamancartv.com
Corrupción en Andalucía.

Anda feliz Emilio, el camarero, con cuanto ocurre en Andalucía: que si los falsos EREs; que si la UGT cargada de facturas mentirosas, cursos fraudulentos, mariscadas y carteras de imitación cosidas en Asia con sangre de niños esclavos. Nos sirve los vinos con sonrisa de medio lado, como si nos perdonara la vida en cada gota. Nos dice que por fin la izquierda muestra su verdadera cara, y vuelve a sonreír.

Guardo silencio, porque sé que tiene razón. A la izquierda se le ve el plumero. El plumero de la tibieza, del miedo, de la indecisión. A la izquierda se le ve el plumero del cacique que lleva décadas gobernando con mayoría absoluta, entendiendo que territorios enteros son cortijos con carteles de “PP” (“Propiedad del PSOE”) colgados a la puerta. A la izquierda se le ve el plumero de quien, sabiendo lo que pasaba, decidió mirar hacia otro lado.

Bebo el vino y me sabe amargo. Amargo, porque sé que me traiciono en el decir. He llamado izquierda a lo que es poder, y el poder jamás será de izquierdas. He llamado izquierda a quienes no están reaccionando, a cuantos no mandan a los suyos a los tribunales, no sé si por falsa lealtad o por miedo a lo que puedan cantar.

Se me antoja Bárcenas afiliado a esa UGT, se me representan Cristina y Urdangarín militando en ese PSOE, se me aparecen en sueños los Fabra y los Julián Muñoz, los Camps y las Barberá con el puño de la corrupción en alto. Junto a ellos, Rubalcabas gritando que renace un nuevo PSOE, y Cándidos, más cándidos que nunca, afirmando que investigarán el caso.

¡El “caso”! Cambio el orden de las letras y me da “asco” y “saco”. Saco que emplean para guardar el dinero robado. Saco que me sobra, como me sobran los sobres que sacó el del otro caso. ¡Qué asco!

Hoy no invita la casa. Hoy pago yo otra ronda y pido a Emilio que se sirva un vino. Ha sido capaz de destapar nuestras vergüenzas y eso tiene premio. No le replico con el “Y vosotros más”. No le replico, porque no me identifico con esa izquierda de Andalucía y rechazo acercarme a ellos incluso a través de las comparaciones.

Me entran ganas de participar en la ocupación pacífica de alguna finca para sentirme al lado de los sindicalistas y saberme libre de sospecha.


jueves, 26 de enero de 2012

martes, 17 de enero de 2012

Capítulo XXIV. Juicio a los sin juicio. O de cómo la avaricia se adueña de los prebostes hasta hacerles perder el sentido (común).

La realidad nos revela extrañas coincidencias.
Las coincidencias nos muestran extraños casos.
Casos judiciales. Juicios a los que perdieron el juicio.